ECUADOR (Agosto 03 de 2025). El 3 de julio de 2025, Petroecuador declaró fuerza mayor en todas sus operaciones, incluyendo exportaciones de crudo. Esta decisión se produjo tras la suspensión del bombeo en los oleoductos estatales SOTE y OCP, víctimas de una erosión regresiva acelerada por fuertes lluvias en la provincia amazónica de Napo. Las tuberías se encontraban en riesgo crítico, lo que llevó al cierre preventivo de válvulas y al drenaje controlado del crudo para proteger la infraestructura.
La producción diaria de petróleo de Ecuador cayó drásticamente desde aproximadamente 465.000 barriles al día a cerca de 332.128 bpd, una reducción de más de 133.000 bpd, según datos oficiales del organismo regulador de hidrocarburos.
La erosión, que se originó en el río Coca desde el año 2020, ha progresado hasta comprometer infraestructura clave como carreteras y la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, la más grande del país.
Como respuesta inmediata, se construyeron bypasses temporales alrededor de los segmentos vulnerables en ambos oleoductos para restablecer el transporte de crudo lo antes posible. Asimismo, el gobierno autorizó estudios para reubicar permanentemente las tuberías en zonas menos expuestas al efecto erosivo.
Implicaciones económicas y comerciales
-
Caída de ingresos petroleros: La suspensión del bombeo representa pérdidas significativas para las finanzas estatales derivadas de menores exportaciones.
-
Impacto en el comercio exterior: La reducción de envío de crudo afecta la disponibilidad del producto en mercados internacionales y genera sobrecostos logísticos.
-
Desconfianza de inversionistas: La fragilidad de la infraestructura energética pone en alerta a inversionistas, sobre todo en sectores sensibles como energía y petróleo.
-
Necesidad de liquidez: El gobierno podría verse forzado a recurrir a líneas de financiamiento adicionales para sostener el flujo fiscal y presupuestario.
-
Urgencia estructural: Se vuelve imperativo avanzar en la modernización de infraestructura y adaptaciones geotécnicas frente al cambio climático.
Panorama técnico operativo
El oleoducto SOTE, con capacidad de 360.000 bpd, y el OCP, diseñado para transportar hasta 450.000 bpd, fueron afectados por la erosión de segmentos clave. Petroecuador cerró pozos estratégicos para evitar acumulación de crudo sin transporte disponible, reduciendo temporalmente la extracción petrolera en la Amazonía.
Los bypasses —estructuras provisionales de desvío— se han levantado con el objetivo de retomar operaciones en un plazo aproximado de tres días, mientras se diseñan rutas definitivas alternativas que eluden zonas vulnerables ─especialmente entre Papallacta y El Reventador─.
La emergencia técnica cobró relevancia institucional, pues además de detener la producción, representa un riesgo para la principal hidroeléctrica aguas abajo, lo que podría disparar costos adicionales en la matriz energética nacional.
Perspectiva institucional
La medida demuestra la fragilidad del sistema de transporte petrolero ante fenómenos climáticos extremos. Eleva la urgencia de inversión estatal para asegurar continuidad operativa y estabilidad fiscal. La declaratoria de fuerza mayor activó mecanismos contractuales y operativos que permiten a Petroecuador actuar con flexibilidad para mitigar el impacto sobre exportaciones y contratos comerciales.
La razón técnica para declarar fuerza mayor es clara: proteger infraestructura estratégica ante la erosión acelerada. Pero su impacto se traduce en pérdidas económicas, contracción en la oferta exportable y tensión financiera. Para Ecuador, asegurar continuidad operativa requerirá inversiones estructurales urgentes, mejor planificación del riesgo climático y estrategias de resiliencia para proteger su sector petrolero, vital para la economía y su comercio exterior.
Fuente: Reuters
